
Steve Jobs ha fallecido esta pasada noche en su casa de Palo Alto, California, rodeado de familia y amigos y en la más estricta intimidad. A nadie le ha pillado por sorpresa. Bien era sabido que padecía un cáncer de páncreas desde hacía años. Pero Jobs se ha ido demasiado pronto. Y ha dejado tras de sí un mundo dividido.
Por un lado, aquellos seguidores acérrimos que hoy más que nunca se empeñan en vanagloriar a un hombre que con sólo 20 años creó Apple en el garaje de sus padres junto a un viejo amigo, Wozniak, y que cuando rozaba los 30 ya había conseguido que dicha compañía contase con 4000 empleados y estuviese valorada en 2 mil millones de dólares.
Por otro, los que ven a Jobs como un timador, como un hombre que no creó productos propios, sino a partir de ideas ya concebidas por otras empresas; aquellos que le califican de plagiador y de no fundar más que una marca y sacar beneficios de ésta vendiendo productos a precios exorbitantes.
En cualquier caso, se sea o no usuario de Apple, no puede negarse que Steve Jobs nos ha facilitado la vida a todos desde la creación del Macintosh en el 84. Quizá no fue el primero en concebir las ideas, pero sí en poner la inteligencia, el tiempo y las ganas para desarrollarlas. Desde aquí, gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario